Chicas perfectas asomaban sus caras de papel pintado por encima del tráfico. Grendel miró los carteles publicitarios mientras los coches avanzaban como una manada de elefantes moribundos. El cigarrillo mentolado que sostenía sin prender en los labios le trajo a la memoria aquella última noche con ella, cuando ambos fumaron después de hacer el amor, “hacer el amor” que extraño pensar eso después de tanto tiempo follando simplemente. Una sensación opresiva se le concentró en el estómago, tenía que verla pronto, YA, pero el Saltador no estaría cargado aún, esperar esperar, la vida era una contínua cola de banco, una sala de espera sin esperanza, bueno, sin esperanza al menos ya no.
Varios coches más atrás un imbecil empezó a tocar el claxón como si le pagaran por ello, era evidente que ese tipo necesitaba aumentar su dosis de tranquilizanes. Año 2019 y los atascos seguían a la orden del día. Avanzaron unos metros más, al menos
nuevos carteles les animarían la vista.Otra muchacha rubia anunciaba con una gigantesca sonrisa “Tienes que ser HERMOSO”.
No llegaría a tiempo, como casi todos los días, no importaba, tampoco saldría a su hora, la empresa se cobraba los retrasos con todo lujo, hoy en día el oro no valía nada, ni siquiera el escaso petroleo,el combustible que mantenía todo en marcha era el tiempo, dabas tu tiempo a cambio de algo, aquel que tenía más tiempo era más poderoso, eso igualaba a los grandes empresarios y a los vagabundos, eso si, si no contamos con que desde hacía
siete años ser un indigente era castigo penado con destierro.
A veces era curioso pararse en el parque de L y ver a lo lejos algunos de esos pequeños aviones antiguos y destartaldos, con
las entrañas llenas de pobres llendo hacia las tierras esteriles del sur donde serían abandonados.
En una época en la que una de las principales leyes de la Nueva Constitución era: “Todo ser humano tiene derecho a participar en la sociedad y en su correcto funcionamiento y la manera más adecuada de hacerlo es mediante el consumo”, todo aquel que no tuviera un trabajo en un plazo mínimo de tiempo era considerado no solo un lastre para los demás sino también un rebelde y un enemigo del estado y por tanto de la felicidad de todos. A los niños se les toleraba su inactividad pues estaban en un periodo de formación pero a partir de los 15 años ser un desempleado era un acto de traición. Los ancianos que no podían continuar o adaptarse al ritmo de trabajo eran recluidos en centros en las
afueras donde se les proporcionaban tareas adecuadas a sus
capacidades disminuidas. Y es que esta gente cometía un delito
aún mayor que haber dejado de ser productivos, eran viejos, horribles, y si la productividad era una máxima, ser hermoso era una necesidad que todos llevabamos inculcada en el corazón.
Lo Bello es Bueno. Lo Feo es Malo.
Al llegar a las oficinas donde trabajaba como contable de primer grado, un gigantesco cartel que cubría por completo la fachada del edificio anexo le recordó esa necesidad; un sonriente apolo rubio le instaba a cuidar su imagen y acudir a su visita semanal a los centros Apolo: “SE HERMOSO” gritaba al mundo desde sus ojos azules y retocados mediante ordenador. La belleza era un deber de todo ciudadano, tanto física como mental, el descuido hacia este aspecto causaba que el ser humano fuera degradándose y abandonádose al más completo desorden, sumido en esta espiral iba llegando la enfermedad, que podía aparecer bajo muchas formas desde un simple catarro, un cancer o una cicatriz, hasta los problemas mentales y morales, y la peor de todas: la destrucción de la propiedad privada, incluso un asesinato se enumeraba como un delito contra la propiedad pues la persona estaba englobada dentro del todo mayor que era el estado, al cual pertenecía y a su vez daba forma.
En la oficina reinaba el cotidianoambiente relativamente calmo, la mezcla de barbitúricos y psicología subliminal mantenían a la gente centrada, no únicamente para realizar sus tareas de una manera más efectiva sino también para alcanzar un perpetuo sentimiento de felicidad en el individuo. Pero esa combinación no era
perfecta y la mente humana presentaba todavía muchas
irregulariades. Tarde o temprano alguien estallaba bajo la presión
y tenía que ir a la oficina de reajustes laborales. El estres y la depresión eran enfermedades que acompañaban al ciudadano como antes lo hiciera un catarro o un dolor de cabeza. Uno se dedicaba a tres cosas fundamentales: trabajar,cuidarse y consumir. Había otras, pero no desgravaban impuestos. La situación era muy jodida pero al menos seguía habiendo muchísimas formas de olvidarla: nuevas drogas cada semana que mantenían la mente en estados de absoluta relajación o de una plena locura, refugios de placer donde durante un par de horas y por una buena suma de dinero no se aplicaba ninguna ley, ingeniosas máquinas que podían satisfacer a un hombre o a una mujer mejor que cualquiera de sus posibles amantes; la tecnología seguía los criterios de satisfacer al ciudadano de a pie y mover la rueda de la economía de manera contínua.
Grendel miró el reloj electrónico sobre su mesa, sus manecillas de un azul eléctrico marcaron la pausa de 20 minutos en los que cada trabajador debía interactuar con sus compañeros y fomentar las relaciones interpersonales que, se supone, fortalecían la vida emocional de cada sujeto.
- ¿Grendel, has visto esto?-uno de sus compañeros le alcanzó la revista que había estado leyendo- Parece que han bajado casi un 20% su precio, menuda oferta..
- Vaya,eso parece. Yo la compré a mayor precio.
- Estoy pensando comprarme una pero ¿funciona de veras este...er...Saltador?
- Si,vaya que si.
- Que extraño, una maquina del tiempo quién lo hubiera imaginado,si uno puede viajar al pasado podría cambiar...
- No, no funciona así, ya hicieron todas esas pruebas antes, ya sabes matar a Hitler, a Stalin, a todos aquellos que paralizaron la economía de una manera tan bárbara. Al parecer cada máquina crea una linea temporal diferente y siempre vuelve a la misma, lo que hagas allí afectará a esa linea pero no a nuestra realidad actual, ¿entiendes?.-Bueno, la verdad es que no entendí nada de nada.
- Vamos, a ver- Grendel cogió varios bolígrafos y un papel- Tenemos esta linea roja que es nuestro tiempo, y pongamos que en este punto, por ejemplo, yo compro mi máquina y la enciendo, entonces otra linea, de color azul, saldría de la linea principal, la roja, como una raíz de un árbol, y a esa linea es la que recorro yo cada vez que uso mi aparato. Si otro enciende la suya se crea otra raíz, por ejemplo verde, y así hasta cientos, miles...y cada uno viaja por su propia linea.
- ¿Y puedes hacer lo qué quieras allí?
- Bueno, tanto como podrías hacerlo aquí.
- Uhum, me encantaría ver un dinosaurio.
- No, no, no llega tan lejos, como mucho puedes retroceder 30 años, al menos estas portátiles. No sé si existirán otras más potentes.
- Oh, vaya sólo 30 años, umm, no sé, es una época que todos conocemos, no parece tener mucho interés. No me extraña que hayan bajado el precio tan pronto- Grendel recordó las últimas noticias sobre este invento en las cuales se comentaba como la mayoría de usuarios cometían en esas otras realidades delitos y barbaridades que esquivaban fácilmente volviendo a su linea temporal.
- Además, tarda mucho en cargarse, para poder realizar un salto, vamos, un viaje con ella, debe cargarse durante una semana entera y su duración apenas alcanza el día y medio.
- Vaya, me parece que al final pediré el retinalcinema..
Una delicada campana sonó anunciando la vuelta al trabajo. Todos abandonaron las salas de Encuentros ordenadamente. Grendel retomó sus tareas numéricas donde las había dejado no sin antes dedicarle un pensamiento a esa mujer que se ocultaba en el tiempo y que pronto volvería a visitar.
una buena idea lo del saltador.Más de uno estaría usándolo ya para volver a ese momento inolvidable o a ese momento que queremos borrar para que no pase.
habría que patentarlo.
Una campana anunció hoy el inicio de la jornada y aquí estoy realizando trabajos mecánicos a la espera de alguna máquina que, cómo mínimo, detenga el tiempo...
Afortunadamente Grendel (curioso nombre) puede decir "Adios" tantas veces como considere oportuno.
Auguro un final trágico con una despedida quizá para siempre. ¿Habrá segunda parte? y lo más importante; ¿Será una segunda parte buena?
No es muy original este relato,me recuerda a algunas series de t.v: la fuga de logan...y a algunas pelis.
En fin ,creo que el tal Grendel huye de su presente como un cobardica,representa la miseria del ser humano en todo su esplendor.
Tal vez una segunda parte logre salvar a este personaje y al relato.
porqué no se lee hoy la segunda parte de tu relato?
Elcronosuicida: el amor.
Esta parte me ha parecido bastante interesante.
El encuentro entre escila y Grendel...la verdad que me está enganchando,aunque auguro un final trágico.