Ella es guapa, al menos bonita, y sonríe, y su sonrisa es tierna y franca, claro que así suele salir la gente en casi todas las fotos, sonriendo, lo que hace más doloroso mirarlas cuando ya no están. Miras una de esas fotos, y piensas en lo feliz que era en ese momento, en si habría besado ya por primera vez, en qué quería trabajar, si le gustaba el chocolate o no, y al final piensas si imaginaba lo que iba a pasar o si tenía una idea del horror que le traerían los próximos años.
Anne es una chica de 16 años, tiene el pelo negro y los colmillos un poco torcidos, lo que le da cierto aspecto ratonil a su sonrisa.
Apenas le queda un año para acabar el instituto. Luego la universidad, y luego, ¿quién sabe?.
En su clase hay un chico algo gordo, llamado Esven, que intenta ligarsela. Es el último año de instituto, todo el mundo quiere hacerlo, al menos los chicos tienen tan metida la idea de hacerlo que apenas pueden esperar a llegar a sus casas para masturbarse.
Sus padres la atosigan con el tema, la acosan día y noche, su sexualidad es un animal peligroso que hay que cazar y matar.
-No creas que te voy a dejar comprarte ese vestido, pareces una fulana.
-Pero papá, todas las niñas de mi clase van así. Si éste es de los más normalitos.
-Las demás chicas de tu clase pueden ser tan golfas como quieran, si sus padres quieren tener un zorrón en casa me parece bien. Que cada uno se organice como quiera.
-Mis amigas no son unas zorras.
-Mira hija, tienes 16 años, y te he criado como una buena católica. Que dice la biblia, hija...
-Respetarás a tu padre y a tu madre.
-Bien, ya sabes.
Anne se lo está pensando; Esven es guapo aunque tenga un par de kilos de más, y no es mala persona. Anne es una muchacha con una gran educación religiosa, pero sus amigas no. Anne se muere por probar, Anne quiere sudar toda esa necesidad.
Pero antes de que pasen tres meses, Anne no podrá seguir los cotilleos de sus amigas sobre virginidades perdidas y chascos monumentales ( ¿a ti te dolio tanto?, ¿es normal que haga eso?, ¿cómo se pone eso?, ¡que asco!), Anne estará encerrada en un pequeño cuarto blanco escuchando temibles voces que le dicen cosas tan monstruosas, que no puede parar de llorar.
-Dicen que me asaré en el Infierno...
-Anne debes saber que esas voces son seguramente producto de un trastorno neurotransmisor...
-..y me miran con ojos como de gato, llenos de fuego...
-...relacionado probablemente por tu afección epiléptica...
-...y me arañan el cuerpo con sus garras, y en las heridas me escupen veneno, y quema, quema tanto...
-...así que con el adecuado tratamiento...
-...y quiero esconderme bajo la cama, o donde sea, pero da lo mismo, me dicen que nunca se irán solos, que me llevarán a...
-...pronto te verás restaurada y podrás hacer...
-...un lugar sin nombre, y me dicen que nunca podré tener...
-...una vida normal.
-...una vida normal.
Al año Anne abandona el hospital. Está mucho peor que antes. Uno de los médicos desesperado ante la ineficacia de los métodos conocidos, le administró un tratamiento experimental basado en el uso de antidepresivos y bajas dosis de psicotrópicos.
Esven ya no es virgén. Ya no le manda cartas ni va a su casa a visitarla. Esven dentro de 5 meses tendrá que casarse con su apresurada novia de una noche.
Sus amigas apenas van a verla, aunque las que viven más cerca de ella, la pueden oir gritar durantes horas, maldiciendo en un idioma que ninguna de ellas conoce, ni siquiera la propia Anne lo conoce, aún así largos cánticos surgen de su boca mientras recorre la casa.
Su padre y su madre ya no se preocupan por su hija como antes. Ahora temen lo que hay bajo su techo. Hace dos semanas que vieron a Anne devorar el cadaver de una rata, un paso más en un menú que cada día se va volviendo más grotesco.
El parroco del pueblo habla con ella, en uno de esos momentos en que Anne vuelve a tener algo parecido a la sonrisa ratonil que tenía antes. Está mucho más delgada, pero hoy puede pensar con claridad.
-Hija mía, ¿cómo te encuentras hoy?
-Hoy están descansando.
-¿Quienes?
-Ellos, los que están dentro de mí.
-¿Qué hacen ahí y quienes son?
-No lo sé, se pelean constantemente. Uno de ellos dice llamarse Adolf, otro, el que grita más fuerte. Dice que es...
-¿Si?
-...el Diablo.
-¿Qué quiere?
-Me hace daño, todos ellos, les gusta verme sufrir. Quieren que me muera y llevarme con ellos. Dicen que cuantos más haya allí abajo, menos piensan en su propio dolor.
El parroco está convencido de que Anne está poseida, sus padres lo apoyan. Pero los cauces se le cierran al pobre cura. Ella apenas cumple los síntomas de una posesión según el rituale romanum. Mientras el parroco discute con su superior acerca de este tema por quinta vez en un mes, Anne ha llegado a pesar 47 kilos. Sus padres saben que ya no va al servicio pero tampoco encuentran dónde hace sus necesidades, se temen lo peor.
El hermano mayor de Anne no soporta más la situación. Es un muchacho con buena formación, no es demasiado listo pero si muy hábil, puede tener todo el trabajo que quiera.
-No puedo estar más aquí. Cada vez que me llaman para un trabajo, la pueden oir gritando. Estoy perdiendo TRABAJO, papa. He encontrado una habitación bastante barata cerca de la estación.
-Lo entiendo hijo, debes hacer lo que más convenga a tu futuro.
-Os llamaré, tampoco estoy muy lejos.
-Tranquilo, sabremos solucionar esto.
-Gracias papa.
-Ah, y busca una buena muchacha, no es bueno que estés tan sólo.
Al fin el párroco consigue concertar una cita y un par de expertos en la materia acuden a casa de Anne. Es tarde pero son hombres muy ocupados, así que despiertan a Anne aunque es de las pocas noches en que no está teniendo ataques.
-Bien, Señorita Mishel. Déjenos hablarnos con ellos.
-No, por favor. Hoy están callados.
-Por favor, señorita,es muy importante que hablemos con ellos.
-Quiero dormir.
-No es momento de dormir, señorita. ¿ Sabe cuantos kilómetros hemos hecho hasta aquí?
-Es por su bien.
-Haz caso a los señores, hija, te quieren ayudar.
-Déjanos hablar con los demonios.
-Anne ya no está, ¡¡váyanse, santurrones!!
Uno de los expertos tiene que comprar unas gafas nuevas al día siguiente. El otro lamentará no haberse puesto un poco más lejos al hablar con la niña, el mordisco le impedirá durante un mes realizar correctamente su trabajo.
De vuelta en sucoche discuten, hace una mala noche, llueve como si el mar entero callera, tardarán mucho más en llegar.
-No me parece una posesión.
-No sé, no estoy tan seguro.
-Repasemos...¿Y el sansonismo?
-¿Cómo, que no tenía una fuerza sobrehumana? Mira mi mano, hombre.
-Bien.
-También esa especie de dialecto, creo que era arameo pero no estoy seguro.
-También podría ser griego, aunque me recordaba más el acento a algún tipo de dialecto ruso.
-¿Poderes sobrenaturales?
-Al menos hoy no, pero ya oiste a Ferdin, y las cintas, claro.
-Su madre dice que la ha visto levitar varias veces, y que una vez varios vasos fueron lanzados, sin saber como, contra ella.
-Si, y todas esas marcas en el suelo, parece que constantemente los muebles se mueven.
-Tendremos que volver.
-¿Te acordaste de mandar aquel sobre a Guland?
-Si, y hay que tramitar el archivo sobre el mausoleo de Benin.
-Ese tema ya empieza a hartarme. Necesito unas vacaciones.
Los expertos vuelven varias veces más. Al final se autoriza un exorcismo a regañadientes.
-Debemos hacerlo, esa muchacha peligra.
-Umm,no sé, es tan irregular. Prefiriría no posicionarme con esto.Ya sabes como están después de que me equivocara con el acuerdo Hendrich.
-Tranquilo, tu da la aprobación, yo me encargo de darle el respaldo legal. Iré con un médico y los padres firmaran el consentimiento sin ningún problema.
-Bueno, de todos modos te debo una.
-Gracias Franz. Ah, ¿te gustó el vino que te mande?.
-Si, gracias, Hans, maravilloso. Tienes que decirme dónde lo compraste.
El exorcismo empieza un martes. Anne apenas pasa de los 30 kilos, tiene los ojos hinchados y varios dientes rotos de golpearse contra las paredes. Los ataques son tan fuertes que tiene una grave lesión en la espalda y dos costillas fracturadas.
Sus gritos se apagan después de los primeros días, sólo un murmullo de rezo nace cuando las monstruosas voces, que surgen de su garganta de 19 años, se lo permiten.
Seis demonios dicen habitar dentro de ella, cada uno con su horrible acento y con su galimatías propio.
Se lesiona las rodillas de las continuas genuflexiones, pero su madre la ayuda y reza con ella, la sostiene y la alienta a seguir.
Su padre sale constantemente de la habitación, en su cabeza no puede parar de pensar: “¿qué hicimos mal criándola, por qué no fue una buena cristiana?”.
Anne hace 3 meses que no sonríe.
El médico al final no ha podido personarse en el exorcismo. Un desbarajuste de fechas.
-Lo siento, Hans. Al final no puedo ir a lo tuyo.
-Vaya, eso es un problema.
-Si, lo siento, pero tengo un congreso justo en mitad de la semana y encima tengo que coger un vuelo.
-¿No podrías mandarme a alguien?
-Tal vez, mira, hay un muchacho al que superviso los trabajos para la facultad, es hijo de mi amiga Helga, le quedan dos años para acabar la facultad pero es un muchacho muy capaz. Le diré que se pase todos los días. ¿De acuerdo?.
-Claro, muchas gracias.
El muchacho viene dos veces el primer día, pero lo que allí ocurre pertenece a un mundo más cercano a la pesadilla. Los muebles se mueven solos, algunos cristales saltan y se rompen en el aire.
A veces un fuerte olor llena la casa, y es imposible desprenderselo. Al tercer día el muchacho se limita a llamar pidiendo informes “lo más exactos posibles”.
Una semana después, Anne le susurra a su madre:
“Madre, tengo miedo”. Sera su última conversación con ella. De los 6 demonios iniciales, apenas queda rastro de ninguno, ahora pareciera que una multitud furiosa ardiera dentro de la muchacha. Decenas de voces surgen confusas, hablando en lenguas desconocidas, con tintes de ira, de odio e incluso de profunda tristeza.
A los 9 días, Anne no puede moverse, y con una voz como de pajarito, solicita la absolución.
Cuando a la mañana siguiente , sobre las 6 y media, retoman el proceso como cada uno de los días anteriores, Anne ya no está, en su lugar sólo queda un cuerpo vacío, que apenas recuerda a la muchacha de cara bonita que, hace no tanto, sonreía pensando en que carrera escoger para la universidad.
Todos se lamentan, ha sido una lucha durísma contra fuerzas temibles. Y han perdido. El Diablo es un excelente jugador, reparte las cartas y gana la partida.
Miras una foto gris, donde una muchacha de ojos negros sonríe a nadie en concreto y con ello sonríe al mundo entero. La ves y piensas en todo el mal que la rodeó, en todos las bestias que la siguieron hasta que, extenuada, cayó al suelo y se dejó devorar. Uno tras otro, los demonios se sumaron a la caza; la estupidez, el egoismo, la indiferencia, la superstición, la negligencia, y tantos otros, que, voraces, saben oler la sangre y paladearla, y actuan incansables hasta agotar el cuerpo de una niña. Sus lágrimas saben a sueños de mujer inacabados, y eso les excita el hambre.
Decía que eran Legión y no mentía, pues campan a millares por el mundo, y tiempo les falta para hablar por nuestras bocas, para cegarnos el juicio, para hacernos tomar decisiones estúpidas y crueles.
El Diablo presume de muchos títulos y muchas caras, cuidate de la más espantosa, aquella llamada Hombre.
Un memorable Gabriel García Marquez se me viene a la cabeza con: "Del amor y de los demonios".
Felicitaciones.