Despierto entre mis hombres
Atado al mástil,
Despierto entre canciones
que no debo oír,
el océano nos rodea
crueldad sin fin,
los remos trabajan
deseando partir,
sus voces como niebla
no me dejan pensar
se clavan en la mente
susurrando bellezas sin igual.
Grito a mis hombres:
“¡DESATADME YA!”
Ninguno me obedece
Y me aprietan más.
Entre las rocas empiezan a asomar;
Una alfombra de huesos a sus pies precederán,
Sus ojos cazadores son del color del mar
de sus labios gotea música y sangre a la par.
No lo puedo evitar,
sus canciones son oro
Que necesito atesorar.
Las rocas pasan,
Mi negra nave va
Surcando entre la espuma
Huyendo de la trampa mortal.
Derrumbado en la proa
Sé que no olvidaré
En mi vida esas voces
Y que recordaré,
En mis noches profundas
En mis días de vejez,
A las mujeres de Tesalia
Y su cántico dulce y cruel




